Una almohada sudada,
junto a un sueño de cartón piedra.
Una lata de gasolina medio vacía...
Un mechero sin chispa.
Tres intentos más y lo dejo.
Cuatro. Nada.
No debí encender aquella cerilla.
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sábado, 2 de julio de 2011
martes, 14 de junio de 2011
Han pasado los años y finalmente has comprendido el por qué a tu madre le gustaba tanto tener la casa perfectamente limpia y ordenada.
O por qué no quería que te tiñeses el pelo de rosa.
O por qué te obligaba a volver a casa antes de las doce.
Han pasado los años y has podido ver con tus propios ojos aquello sbre lo que te habían avisado, y tu no quisiste creerte.
Se han ido marchando progresivamente amigos, parejas, compañeros, familiares... no te queda otra que admitir el colosal trabajo que han llevado a cabo en tu vida el olvido y la distancia.
Tampoco es que tuviese una infancia especialmente feliz, ni tenía montañas de amigos... pero tampoco es que me haya dado cuenta ahora, hay cosas que ya sabía:
A la esperanza se la encontraron unos indeseables caminando sola por la noche.
La torturaron y despedazaron, los gritos se escuchaban a kilómetros de distancia.
La policía no supo explicar cómo es que nadie fue a socorrerla, o cómo nadie se percató de lo que estaba sucediendo aquella oscura noche. La policía, no supo explicar cómo es que nadie escuchó el sonido de la motosierra resquebrajando sus huesos y salpicando las paredes de su sangre pegajosa.
O por qué no quería que te tiñeses el pelo de rosa.
O por qué te obligaba a volver a casa antes de las doce.
Han pasado los años y has podido ver con tus propios ojos aquello sbre lo que te habían avisado, y tu no quisiste creerte.
Se han ido marchando progresivamente amigos, parejas, compañeros, familiares... no te queda otra que admitir el colosal trabajo que han llevado a cabo en tu vida el olvido y la distancia.
Tampoco es que tuviese una infancia especialmente feliz, ni tenía montañas de amigos... pero tampoco es que me haya dado cuenta ahora, hay cosas que ya sabía:
A la esperanza se la encontraron unos indeseables caminando sola por la noche.
La torturaron y despedazaron, los gritos se escuchaban a kilómetros de distancia.
La policía no supo explicar cómo es que nadie fue a socorrerla, o cómo nadie se percató de lo que estaba sucediendo aquella oscura noche. La policía, no supo explicar cómo es que nadie escuchó el sonido de la motosierra resquebrajando sus huesos y salpicando las paredes de su sangre pegajosa.
Sí amigas, a la esperanza SE LA HAN FOLLADO.
ahora ya no se qué nos queda, la verdad.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Sigo necesitándolo, siempre.
Pero está tan lejos, y tengo tanto miedo, y todo es un lío...
y además a nadie le gusta estar solo.
Me pregunto si valdré para ésto. No me respondo. Me olvido un rato de mí, y entonces me doy cuenta de que no tengo a nadie a quien dedicarle un pensamiento.
Ahí está, la palabra "nadie" de nuevo.
Sigo girando, rápido, más rápido, cada vez más y más rápido, hasta que todo lo que me rodea da paso a una mancha poco uniforme de colores difusos a mi alrededor. Veloz.
Giro, y giro y giro. Mis brazos extendidos no pueden tocar los colores.
Se borran y aparecen, igual que cada pensamiento y sentimiento. Igual que cada recuerdo mal calculado en ésta batidora del olvido.
Me estoy riendo. No puedo creer que realmente me esté riendo. Apenas puedo respirar, jadeo, cierro los ojos, y pienso en lo maravilloso que es poder reirse de ese modo, en ese instante en que nada tenía sentido.
"- Límpiate la sangre de la cara antes de salir. Te quitaremos los puntos en unos días, pide hora. "
miércoles, 4 de mayo de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
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